Un destino así Mi piel es tersa y suave, lo sé en cada baño que me doy, mientras masajeo al igual que ahora, froto hasta posarme ahí, la dulce tentación que descontrola a los hombres. Usando un dedo giro en círculos, introduzco un dedo hasta el espasmo provocándome placer media hora al menos. Hoy luzco un bronceado perfecto, ejercitada mantengo unas curvas y senos bien marcados, las piernas más hermosas que te puedas imaginar, levanto una dentro de la tina, jugueteo extendiendo ambas, abro, cierro y trato de alcanzar el techo con los pies. La espuma resbala al descender. Tengo los labios refinados y carnosos. Nariz respingada, de envidia como la atractiva mirada coqueta de mis ojos color caramelo. Me levanto, el cabello negro cubre mi cara, lo quito a un costado, estoy sola, antes solía acompañarme mi esposo. Sin importar qué, nada puede opacar la felicidad que me embarga. Ya en la habitación, la falda azul corta deja a la vista ombligo y la blusa blanca, casi transparente, parte d...